Germán Rieckehoff Sampayo 1915-1997
Isleño. Con nombre y apellidos que evocan otras naciones y otras latitudes, don Germán Rieckehoff Sampayo nació en la Isla de Vieques el 5 de febrero de 1915. Casado con doña Irma González, con quién procreó a Angelita, Germán y Juan Adolfo Rieckehoff, la familia de don Germán es un modelo de unidad y de superación para la familia puertorriqueña. Se graduó de abogado en 1952 en la Universidad de Puerto Rico y ejerció su profesión especializado en derecho de seguros y leyes de almirantazgo hasta 1972 en que se retiró formalmente de su carrera legal para dedicarse de lleno al deporte.
En el deporte puertorriqueño Germán Rieckehoff fue árbitro, juez internacional, periodista organizador de torneos deportivos y asambleas de organismos deportivos, fundador y Presidente de Federaciones Deportivas, Jefe de Misión de la delegación Olímpica que participó de los Juegos de Munich, Presidente del Comité Olímpico de Puerto Rico, Presidente de la Organización Deportiva Centroamericana y del Caribe (ODECABE), Miembro de la Organización Deportiva Panamericana (ODEPA) y designado miembro del Comité Olímpico Internacional (COI) en el 1977.
Acogió con entusiasmo la gesta de Julio Enrique Monagas en 1948 al fundar el Comité Olímpico de Puerto Rico porque sabía que ése era el primer paso necesario para que Puerto Rico pudiera en el Movimiento Olímpico, presentarse con igualdad de derechos y dignidad entre los demás pueblos del mundo. Defendió con ahínco los principios y los reglamentos olímpicos y nunca se detuvo a pensar en las consecuencias que pudiera traerle esa defensa. Así, abogó porque se incluyera a Cuba entre países invitados a los X Juegos Centroamericanos y del Caribe en 1966 porque los reglamentos convalidaban su derecho a asistir a los Juegos. Si se excluía a Cuba, el Comité Olímpico Internacional hubiera podido retirar el patrocinio dado a los Juegos. Defendió el derecho del Comité Organizador de las VII Juegos Panamericanos a celebrar las ceremonias de apertura y de clausura de acuerdo al protocolo y no como dictara el gobierno de turno.
La defensa vehemente de los principios olímpicos y la celebración en Puerto Rico de los Juegos Panamericanos con excelencia luego de superados los problemas políticos, le valió al Comité Olímpico de Puerto Rico el que se le otorgara la Copa Olímpica por el Comité Olímpico Internacional. Puerto Rico fue además altamente encomiado por ser uno de un puñado de Comités Olímpicos nacionales que han participado ininterrumpidamente en todos los Juegos Olímpicos celebrados. En 1982, luego de todos los problemas que trajo al Comité Olímpico la participación en Moscú, el gobierno de turno retiró el patrocinio a los Juegos Centroamericanos que habían sido concedidos a Puerto Rico y que se celebrarían a Mayagüez. Como faltaba tan poco tiempo para la celebración de los Juegos, el único país que Germán Rieckehoff, presidente de la ODECABE pudo conseguir para celebrar los Juegos del 1982 fue Cuba. El gobierno de Puerto Rico le había retirado al Comité Olímpico toda ayuda económica y además aprobó una nueva ley de deportes arbitraria y represiva. Capitaneado por Don Germán, el COPUR organizó La Gran Cruzada Olímpica, campaña para obtener fondos para el viaje a La Habana. Del total de fondos obtenidos, principalmente de donantes pequeños, se pagaron los gastos en La Habana, el viaje de la delegación y sobró dinero para adquirir las primeras tierras del Albergue Olímpico.
Una vez salió de la dirección del Departamento de Recreación y Deportes, José Celso Barbosa se normalizaron las relaciones con el gobierno y el Comité Olímpico de Puerto Rico pudo mejorar su situación económica y Germán Rieckehoff se dedicó a la gran tarea de la construcción del Albergue Olímpico. Los primeros fondos federales y estatales luego de haber comprado el primer predio de tierra, fueron gestionados por el gobernador Carlos Romero Barceló. Por la iniciativa de Don Germán Rieckehoff en 1985 el gobernador Rafael Hernández Colón aprobó las tres leyes fundamentales del olimpismo puertorriqueño, a saber:
> Reconociendo y dándole validez jurídica a la autonomía del Comité Olímpico.
> Asignando 20 millones de dólares para la construcción de un centro de entrenamiento para atletas conocido como el Albergue Olímpico.
> Asignando 12 millones de dólares al Comité Olímpico de Puerto Rico para el fomento del deporte a través de sus federaciones afiliadas.
Estas resoluciones conjuntas fueron extendidas en 1991 hasta el 2004. Como si todo lo dicho fuese poco, don Germán ha sido el arquitecto principal del Albergue Olímpico. Hay quienes dijeron que, si ésa solo hubiera sido su única obra deportiva en favor de Puerto Rico, sería de por sí suficiente para ponerlo en el tope de la montaña como el mejor y más exitoso de todos nuestros líderes deportivos.
El Albergue Olímpico fue fundado en 1983 y concebido originalmente como un centro de entrenamiento para atletas de alta competencia. Pero más tarde se amplió dicho concepto para convertirlo en un centro recreativo, académico y de salud. La idea de cientificar el deporte, velando por la salud intelectual y física de los atletas fue plasmada en la Escuela Técnico Deportiva del Albergue Olímpico en estrecha colaboración con SADCE (Centro de Salud Deportiva y Ciencias del ejercicio) adscrito al Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico. Germán Rieckehoff se sintió orgulloso del Albergue Olímpico y de la Escuela Técnico Deportiva y consideró el haber logrado hacer realidad las mismas como uno de sus más grandes logros.
Desde 1972, cuando fue Jefe de Misión en Munich, concibió la idea de que Puerto Rico, luego de celebrar exitosamente los Juegos Centroamericanos y Panamericanos podría aspirar a ser sede de unos Juegos Olímpicos. Por razones que el llamaba de geografía olímpica, creyó que lo más conveniente para las aspiraciones de Puerto Rico era pensar en los Juegos que se celebrarían en el año 2004. Con el entusiasmo que le caracterizaba porque estaba convencido de que Puerto Rico estaba plenamente capacitado para escenificar dichos juegos, nombró un Comité Organizador presidido por el banquero Richard Carrión, para así darle mayor credibilidad a la idea principalmente en los aspectos económicos.
En 1990 por razones de salud renunció a la presidencia del Comité Olímpico y además se retiró del Comité Internacional, siendo designado su sucesor Don Richard Carrión. Fue condecorado con la Orden Olímpica y siguió sirviendo al Olimpismo Puertorriqueño como Director Emeritus del Albergue Olímpico y en tal capacidad fungió hasta el fin de sus días en septiembre de 1997. Fue recipiente de los grados honoríficos de Doctor en Artes y Doctor en Humanidades por la Universidad de Puerto Rico y la Universidad Interamericana, además de muchos otros honores por gobiernos y entidades deportivas.
El Gobierno de Puerto Rico le honró con un Funeral de Estado y la Legislatura de Puerto Rico le otorgó póstumamente la Medalla de Excelencia Deportiva que fue creada expresamente para el funeral. Germán Rieckehoff murió con la pena de no ver materializado en Puerto Rico su sueño de celebrar unos Juegos Olímpicos. Según reza la lápida de la urna con sus restos que se encuentran en el Museo Olímpico de Puerto Rico en el Albergue Olímpico y que él mismo redactó; “Hice todo lo que pude por mi patria y por mi gente; no hice más, ¡porque se me acabó el tiempo! Las mayores contribuciones de Germán Rieckehoff al pueblo de Puerto Rico fue concienciar al gobierno y a los ciudadanos sobre la importancia del deporte como medio de educación y de mejorar la calidad de vida del pueblo puertorriqueño; convertir al Comité Olímpico en una institución respetada y con vigencia en la vida del país y por medio del Movimiento Olímpico, ayudó a los ciudadanos del país a crear conciencia sobre su nación puertorriqueña y el orgullo de verse representado dignamente en medio de todos los otros países del mundo.

